Valoración de los datos de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2016
Barcelona, 28 de abril de 2016.- La Encuesta de Población Activa del primer trimestre confirma que la situación del empleo continúa mejorando en España, aunque cada vez lo hace a un ritmo más lento. La tasa de paro ha subido una décima respecto al último trimestre de 2015 (del 20,9% de entonces al 21% actual) y ha descendido en 2,8 puntos respecto a hace un año. La cifra de ocupados se ha incrementado en 575.000 en los últimos doce meses. En términos desestacionalizados (que permiten corregir el efecto de la Semana Santa, que este año cayó en el primer trimestre y en 2015 en el segundo), el descenso interanual del número de parados es del 12%. 
 
La lectura es que las grandes cifras muestran una tendencia: la economía española está en un ciclo expansivo y esto repercute en positivo en el empleo. La pregunta necesaria, a sabiendas de que aún son muchos los problemas sin resolver del mercado laboral y del modelo productivo, es si este periodo de crecimiento puede continuar sin que se gestione su evolución. A esto deberían hacer referencia las interpelaciones a la incertidumbre política. 
 
La cita electoral que se celebró el pasado 20 de diciembre proporcionó un parlamento fragmentado que derivó en un periodo de gobierno en funciones y negociación política. La imposibilidad de formar gobierno de todos los implicados ya encamina a España a otro proceso electoral: no es probable que haya nuevo ejecutivo hasta finales de verano.
 
Por citar el aspecto más importante en términos macroeconómicos, los presupuestos de este 2016 fueron aprobados con anticipación el pasado mes de agosto y no está claro que haya un gobierno formado para cuando, en octubre, llegue el momento de tramitar los del próximo año. 
 
Esto puede tener graves consecuencias. De los presupuestos penden todas las ramas del gasto y los ingresos públicos: desde la inversión en infraestructuras a las pensiones de los jubilados. De las cuotas de los autónomos a la política agraria. Es el gran pilar de la política económica. La gestión de un periodo expansivo de la economía es importante para definir el modelo productivo al que se aspira, pero también qué sociedad se construye.
 
La repetición de elecciones no parece que vaya a traer escenarios de mayorías absolutas o de fácil gestión. Pero eso no debe de ser excusa para que dos poderes, el ejecutivo y el legislativo, queden paralizados: sea cual sea el resultado deberán ser capaces de afrontar los problemas pendientes y aprovechar las oportunidades venideras para que el crecimiento económico no pierda fuelle.