Barcelona, 3 de noviembre de 2016.-  Octubre ha dejado 44.685 personas más inscritas como desempleadas en las oficinas los Servicios Públicos de Empleo que las que había en septiembre. El comportamiento pendular del mercado laboral español explica el dato: una vez concluida la campaña turística de verano, el paro suma ya tres meses de subidas hasta afectar a 3.764.982 personas, según las cifras del Ministerio de Empleo conocidas hoy. 
 
La estacionalidad puede explicar, parcialmente, otro problema del mercado laboral español: el de los salarios. Los trabajos de temporada, principalmente en hostelería y comercios, no están entre los mejores pagados. Pero ese argumento resulta insuficiente cuando, como viene sucediendo en los últimos meses, se debate la necesidad de subir los sueldos en España
 
En estos momentos patronal y sindicatos se encuentran inmersos en la negociación de la subida salarial de 2017. Desde el BCE se lanzan, cada vez con más insistencia, mensajes en favor de la inversión pública y la mejora de los sueldos en la eurozona para tratar de incentivar el consumo y los precios. Parece que tiene sentido si comprobamos que el porcentaje de asalariados que cobra 300 euros ha subido del 16% de 2008 al 22% actual. Es decir: uno de cada cinco trabajadores por cuenta ajena cobra 300 euros, según datos de la Agencia Tributaria. ¿Puede aumentar el consumo con esos sueldo? ¿Pueden subir los precios? Parece improbable. 
 
Desde la Organización Internacional del Trabajo se señalaba recientemente la necesidad de incrementar el salario mínimo español. Se trata, en realidad, de poner en marcha una dinámica que empuje al alza los sueldos, desde los más bajos hacia arriba, para lograr una reactivación económica menos desigual y más desestacionalizada
 
La economía española lleva, sobre el papel, tres años de crecimiento constante. Lograr que sus efectos sean percibidos por los que la crisis dejó en la periferia del mercado laboral, del que entran y salen ocasionalmente y siempre en el límite de la subsistencia, es urgente. Que se empiece a hablar de los salarios es un primer paso. Que se mejoren, puede liberar la dinámica del consumo y la actividad que, pese a los buenos datos macroeconómicos, sigue temerosa por los muchos desajustes que aún persisten.