Barcelona, 4 de octubre de 2016.- El paro volvió a subir en septiembre: 22.801 inscritos más en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo que en agosto. Esto deja el paro registrado en los 3.720.297 personas una vez que ha acabado la temporada turística de verano y sus contratos con fecha de caducidad. Si se pone el foco en la tipología de la contratación en septiembre se comprueba que los indefinidos suponen un 8,97% de los 1,9 millones de contratos firmados. La inmensa mayoría, por tanto, son contratos temporales. 
 
Una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Justicia ha generado mucho interés al reconocer los mismos derechos en caso de despido a los trabajadores con contrato indefinido y con contrato temporal. Se trata de una declaración referida a un caso con varias particularidades (interinidad, administración pública, etcétera) y sobre el que hay muchas y razonables dudas de que pueda ser extrapolable.
 
Pero eso no le resta valor a algunos de los argumentos que pueden leerse en la citada sentencia. Señala el TJUE que en el Derecho español “existe una diferencia de trato en las condiciones de trabajo entre los trabajadores fijos y los trabajadores con contrato de duración determinada”. Y recuerda que la normativa comunitaria “establece una prohibición (…) de tratar a los trabajadores con contrato de duración determinada de manera menos favorable que a los trabajadores fijos” salvo que se justifique por “razones objetivas”. 
 
El tiempo dirá hasta donde llega el efecto de esta decisión, pero el TJUE ha puesto el foco sobre uno de los problemas más profundos y antiguos del mercado laboral español: la enorme diferencia de derechos que tiene un trabajador en función del tipo de contrato que tiene. Y al factor cualitativo del distinto trato hay que sumarle otro meramente cuantitativo: la cifra de trabajadores con contrato temporal sigue siendo muy alta y supone un 91% del total, según los datos de Empleo conocidos hoy.
 
Los ensayos y análisis llevan años mencionando la dualidad del mercado laboral español y las propuestas para cambiar este agravio histórico son de todo tipo: desde el tan traído contrato único hasta las, casi siempre fracasadas, medidas legislativas para poner un plazo a partir del cual el trabajador temporal tiene que convertirse en indefinido. En la lista de tareas del próximo gobierno, cuando lo haya, habrá de incluirse la temporalidad del empleo y la merma de derechos entre quienes están en esta situación.