La afiliación media desestacionalizada sigue en positivo, pero la no desestacionalizada registra su peor enero en 14 años
- La afiliación pierde 270.782 trabajadores/as en su peor enero desde 2012. Pero en términos desestacionalizados todavía avanza un 2,2 % respecto a hace un año
- Al cierre de enero había 2,6 millones de personas desempleadas, un 5,9 % menos que hace un año
- El mes pasado se firmaron más de 1,1 millones de contratos iniciales: 484.295 indefinidos y 679.260 de carácter temporal
- El contrato fijo discontinuo gana protagonismo tras cuatro años desde la entrada en vigor de la reforma laboral: el 11 % de los contratos de enero se corresponden con esta modalidad
Enero se cerró con 2.631.523 personas desempleadas, según los datos publicados hoy por el Ministerio de Trabajo. Un dato que muestra un incremento del 1,4 % con respecto a diciembre. Esto se traduce en que hay 36.482 personas más en esta situación que en ese mes. Si la cifra actual se compara con la del mismo periodo de 2025, el paro registrado actualmente es un 5,9 % inferior (164.025 personas menos).
Por su parte, durante el mes de enero se han alcanzado los 21.885.039 afiliados, según el dato medio desestacionalizado facilitado por la Seguridad Social. Este indicador avanza en 17.311 personas frente a diciembre. Asimismo, al cierre de enero la afiliación es un 2,2 % más elevada que la de hace doce meses, lo que en términos absolutos supone un aumento de 480.575.
Sin embargo, si tomamos el dato de afiliación puro (no desestacionalizado) se ponen de manifiesto dos realidades: que enero sigue siendo un mal mes para el empleo y que este ha sido particularmente intenso en su destrucción de puestos de trabajo. En concreto, se perdieron 270.782 afiliados (-1,2 %) en relación con diciembre, la cifra más alta para un mes de enero desde el año 2012.
Más allá de estos tres grandes indicadores, hay otros datos relevantes para evaluar la situación actual del mercado laboral. Por ejemplo, se firmaron 1.163.555 contratos iniciales, de los que 484.295 fueron de carácter indefinido y 679.260 temporales. De esta manera, el 42 % de contratos firmados en enero fueron fijos y el 58 % temporales.
El panorama actual de contrataciones ha variado significativamente en los últimos años, desde la entrada en vigor de la reforma laboral, de la que se cumplen ahora cuatro años. Un nuevo panorama en el que la contratación indefinida ha ganado protagonismo pero que sigue evidenciando algunos retos en materia de estabilidad.
Si estos datos se comparan con los de enero de 2022, se observa que entonces solamente el 15 % del total eran fijos, una cifra 27 puntos porcentuales más baja que la actual. Ese mes, aunque fue el primero de vigencia de la reforma laboral, las empresas todavía disponían de una prórroga de dos meses para adaptarse a la nueva normativa, por lo que su impacto todavía no se apreciaba con claridad. No obstante, sí que se produjo un incremento de cinco puntos porcentuales con respecto a enero de 2021, cuando solamente uno de cada diez nuevos contratos fue indefinido.

Fuente: SEPE
Uno de cada diez contratos iniciales firmados en enero es fijo discontinuo
El objetivo de la reforma laboral aprobada al comienzo de 2022 era limitar la temporalidad de las contrataciones en el mercado de trabajo español. Para ello, se impulsó la figura del contrato fijo discontinuo, con el que se pueden establecer momentos de inactividad, sin necesidad de finalizar la relación contractual entre empleado y empleador y sin privar a los trabajadores de la prestación por desempleo en los momentos en los que ese contrato está en pausa.
Una fórmula que se clasifica dentro de las contrataciones indefinidas y de la que el pasado mes de enero se firmaron 129.856. Si esta marca se compara con la de enero de 2022, el que fuera el primer mes de vigencia de este marco normativo, se ha producido un crecimiento de 107.449 contratos (+480 %). Frente a enero de 2021, último año sin la reforma laboral, el aumento es todavía mayor, puesto que entonces apenas se firmaron 6.985 contratos fijos discontinuos.

Fuente: SEPE
Para apreciar su creciente protagonismo es interesante analizar el peso que representan sobre el conjunto de los contratos iniciales. Así, los casi 130.000 firmados el mes pasado suponen un 11 % sobre el total, en línea con enero de 2025, cuando fueron el 12 %. Sin embargo, en los citados meses de enero de 2021 y 2022 su presencia fue del 1 %.
No obstante, pese a que esta modalidad de contratación haya facilitado cierta estabilidad, todavía queda camino por recorrer en este sentido. Si bien mantener el vínculo con la empresa supone una garantía para el trabajador, todavía tiene que hacer frente a los periodos de inactividad laboral que, inevitablemente, condicionan su seguridad.
La estabilidad es, de hecho, un punto muy relevante en lo referente a la calidad del empleo y, para fomentarla, la economía española y su mercado de trabajo todavía debe resolver desafíos como la desestacionalización de sectores como el turismo o la transformación digital.
Para Mónica Pérez, directora de comunicación, estudios y relaciones institucionales de InfoJobs, «crear puestos de trabajo estables y de calidad es clave para el futuro del empleo y para el desarrollo de las personas, especialmente de los jóvenes. Este grupo de población se ve especialmente afectado por la inestabilidad laboral y el impacto que esta tiene en sus proyectos vitales es todavía mayor».
